<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896</id><updated>2012-02-02T16:07:24.451+01:00</updated><title type='text'>"INVENCIONES Y CRONOPIOS"</title><subtitle type='html'>¿Qué surgirá de combinar las invenciones de Bach y los cronopios de Cortázar? Las primeras aluden al más elevado mundo de la ideación; joyas convertidas en sonidos. Los segundos son criaturas literarias; como reza Wikipedia: idealistas, desordenadas, sensibles, no convencionales. ¿Cuál será el cóctel resultante? Tal vez un tablón de modernidades. Os invito a participar con vuestras historias, reseñas, impresiones, comentarios... Serán bien recibidos si responden al impulso de la imaginación.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>8</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-6202217211616583308</id><published>2011-11-09T13:34:00.001+01:00</published><updated>2011-11-09T13:36:35.065+01:00</updated><title type='text'>FRAGMENTO DE "LA RUEDA DEL EXTRAVÍO"</title><content type='html'>&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;La tormenta se esfuma de madrugada dando paso a una nueva semana. La rutina se rehace en el barrio entre árboles resquebrajados y verduras desparramadas por las calles. Los gemelos, con su reloj biológico nanométricamente acompasado, se levantan con el sol. Cada cual en su casa ejecuta un automatismo que, de ser observado a un mismo tiempo por un ojo oculto, sería descrito &lt;i&gt;ipso facto&lt;/i&gt; como un &lt;i&gt;comportamiento clónico&lt;/i&gt; o &lt;i&gt;mimético&lt;/i&gt;. Los dos besan a sus mujeronas al sacudirse las colchas de encima; los dos se lavan la boca en pantuflas y pijama; los dos ponen a hervir la tetera mientras toman una ducha tibia; los dos desayunan tostadas, zumo y algo de fiambre; los dos se visten con elegancia de arriba a abajo, contra toda la lógica mundana; y, por fin, los dos acuden a sus cuartos de estudio y sacan de los armarios unas carcasas caprichosas: las fundas de sus queridas guitarras. Luego toman las partituras de la semana y salen a la calle. A las ocho y media han quedado en el garaje para ir al Conservatorio.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-Q_wu0Qrykdg/TrpzHg_EvpI/AAAAAAAAAIc/GKb9fkyDfgQ/s1600/Guitarras+2.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://4.bp.blogspot.com/-Q_wu0Qrykdg/TrpzHg_EvpI/AAAAAAAAAIc/GKb9fkyDfgQ/s320/Guitarras+2.jpg" width="209" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Su amor por la guitarra surgió de modo insospechado. El día en que cumplieron los cincuenta, como por efecto de un arrebato que recorriera paralelamente el torrente de sus venas, esos ríos gemelos de años y sangre, los dos sintieron la llamada definitiva de la Música, primada entre las artes. En ese crucial momento, decidieron, sin siquiera ponerlo en conocimiento del otro, que debían aparcar la bandurria y dedicarse a la guitarra. Debían para siempre dejar la agrupación local de &lt;i&gt;Amigos de la bandurria&lt;/i&gt;, en la que desde hacía más de veinte años venían desperdiciando sus talentos musicales, rescatando tonadillas y vulgares sonatinas, para consagrarse al instrumento supremo: la guitarra clásica española. Y en ese día glorioso, los dos coincidieron, como por designio de una fuerza superior, en la secretaría del Conservatorio de Música donde, al compás de un aire &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;maestoso &lt;/i&gt;de primavera, reservaron plaza para los inminentes exámenes de ingreso. No hacía falta comentar nada, casi ni saludarse. Sus voluntades confluían ineludiblemente, como los mecanismos desgajados de un reloj suizo. Desde entonces, tres o cuatro veces por semana vienen haciendo el mismo recorrido a tan temprana hora de la mañana, desempolvando los pistones de su &lt;i&gt;jaguar&lt;/i&gt; para ser los primeros en llegar al Conservatorio. Sus dos guitarras viajan siempre en los asientos traseros, desde donde desafían con sus curvas el aburrido diseño urbano. Son las sustitutas gemelas de sus olvidadas mujeres. Afinarlas, rozar con las yemas de los dedos sus nacarados trastes, es un imperativo amoroso que sólo halla satisfacción al traspasar las cabinas de ensayo. Cuando llueve o hace viento, los gemelos despliegan la capota del auto y entonces sus mástiles recuerdan siluetas misteriosas: dos damas francesas en su galante carroza, o dos novicias prestas a desposar los hábitos de un convento. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span lang="ES"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Las lecciones de la semana son, esta vez, sumamente complicadas. Albéniz se les atraganta con sendos paisajes de ibérica finura. &lt;i&gt;Granada&lt;/i&gt; suena a patio sin agua ni rumores en las manos de uno; y las turbulentas semicorcheas de &lt;i&gt;Asturias&lt;/i&gt;, quién sabe si por influjo de la tormenta, parecen gaviotas en desbandada en las del otro. Frustrados por la interpretación, los gemelos se sacuden los cabellos y se estrujan con fuerzas las barbas.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-6202217211616583308?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/6202217211616583308/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=6202217211616583308' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/6202217211616583308'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/6202217211616583308'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2011/11/fragmento-de-la-rueda-del-extravio.html' title='FRAGMENTO DE &quot;LA RUEDA DEL EXTRAVÍO&quot;'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Q_wu0Qrykdg/TrpzHg_EvpI/AAAAAAAAAIc/GKb9fkyDfgQ/s72-c/Guitarras+2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-7709730064875537845</id><published>2011-08-07T10:13:00.005+02:00</published><updated>2011-08-07T10:32:55.804+02:00</updated><title type='text'>EL BERBIQUÍ (FRAGMENTO)</title><content type='html'>&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 35.45pt;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman';"&gt;                    &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;Rugidos, motores, estelas, compulsión. Los Depeche sonando a tope en la cabina del auto. La noche adueñándose de los seres, devorando sus entrañas. Una sensación de vértigo contagiada en cada esquina. Las calles infectadas de obras, desvíos, trampas. Sobre el asfalto, olor a gasoil y podredumbre.&amp;nbsp; El marasmo de Matrice convertido en función nocturna. Excrecencias humanas esquivando zanjas en coches de gran cilindrada, a toda velocidad. Límites apurados, sobrepasados. De fondo, un ritmo compulsivo, sombrío, enajenante, percutiendo en mi alma. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-PM-7sujBoh0/Tj5IxRJZmFI/AAAAAAAAAIY/eB-YXF3J6Nw/s1600/Coche.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;img border="0" height="239" src="http://3.bp.blogspot.com/-PM-7sujBoh0/Tj5IxRJZmFI/AAAAAAAAAIY/eB-YXF3J6Nw/s320/Coche.jpg" width="320" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;La oscuridad y los obstáculos apenas hicieron mella en mí. Conduje el coche por aquel tráfago de modo totalmente inconsciente, con el piloto automático activado y la percepción desviada a miles de kilómetros de distancia, como si nada me afectara en realidad. No sé por qué calles circulé, si por las de siempre o por otras jamás visitadas. Por momentos me vi perdido, dibujando absurdos rodeos sobre el plano de Matrice, sin otro sentido que el de registrar en la pantalla del GPS el itinerario de mi desolación. El navegador me daba instrucciones verbales que yo iba desobedeciendo por sistema. “Gire la segunda a la derecha”&lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;,&lt;/i&gt; me advertía, y yo tomaba la tercera a la izquierda. Una sucesión de edificios impersonales desfiló ante mis ojos como formando parte de un &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal;"&gt;collage&lt;/i&gt; mal estructurado. Crucé barrios que apenas me eran familiares, bordeé rotondas desangeladas, me desvié hacia las afueras para acometer circunvalaciones pobladas de avisos verticales. Las señales fluctuaban sobre mi cabeza palpitantes. Acabé en polígonos industriales donde, bajo carteles gigantes de sofás, vislumbré siluetas en sórdidas actitudes de ofrecimiento. Cuando por fin llegué a casa, había pasado más de dos horas desde que abandoné la oficina. Anita me aguardaba en el sofá del salón recién bañada y con el pijama puesto. La canguro, preocupadísima por mi retraso, le estaba dando la cena y se debatía acerca de llamar o no a la policía. La niña se abalanzó sobre mí para darme dos besos.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;–¡Papá! ¡Qué tarde has vuelto hoy! –Ya tenía más de cinco años y estaba cada día más rica y despierta.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="tab-stops: 54.0pt; text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;–Lo siento muchísimo –me disculpé mirando a la canguro y dándole permiso para irse–. He tenido algunas complicaciones en el trabajo y ni siquiera he podido llamar, lo siento. Ya me ocupo yo de todo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;–¡Estás sudando, papá! Si no hace calor... &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;–Lo sé, cielo, es del coche, de ir con los cristales cerrados, ¿sabes? –Me la eché para un lado para que no notara mi agitación y encendí la tele–. Mira, ¿no quieres ver los nuevos dibujos que van a echar?&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif; line-height: 200%;"&gt;–Ya los han echado hace mucho. ¡No te enteras de nada! –y se rió con ganas. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoBodyText" style="text-indent: 36.0pt;"&gt;&lt;span lang="ES" style="line-height: 200%;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Trebuchet MS', sans-serif;"&gt;Se tumbó con la cabeza en mi regazo y se puso a ver un vídeo de animalitos. No le dije nada por tener los pies encima del sofá. Sus rizos de niña traviesa se perdían en mis manos temblorosas. Los acaricié con mucha ternura, y también con algo de aprensión, como si aquellas ondas brillantes y suaves fueran la única materia del universo capaz de devolverme el aliento. A cada rato se movía, me clavaba los codos y se estiraba boca arriba para reírse en mis ojos, como una locuela. “¿Has visto eso, papá? ¿A que tú no lo haces?”,&lt;i&gt; &lt;/i&gt;decía con ganas de comprometerme. Cuando el vídeo concluyó, la llevé en brazos a su habitación, la acosté y esperé a que se quedara dormida. Luego hice yo lo mismo. El sueño no vino a visitarme por más que quise. Apoyado en el lateral inmenso de mi cama, con la cabeza contra la almohada para que nadie me oyera, me puse a llorar como un poseso. Un llanto sordo y ahogado que derivó en un ataque de tos incontenido.&lt;/span&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="font-family: 'Times New Roman'; font-size: 12pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-7709730064875537845?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/7709730064875537845/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=7709730064875537845' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/7709730064875537845'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/7709730064875537845'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2011/08/el-berbiqui-fragmento.html' title='EL BERBIQUÍ (FRAGMENTO)'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-PM-7sujBoh0/Tj5IxRJZmFI/AAAAAAAAAIY/eB-YXF3J6Nw/s72-c/Coche.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-1473289790852438377</id><published>2011-05-21T19:17:00.006+02:00</published><updated>2011-05-24T23:45:31.301+02:00</updated><title type='text'>SERENÍSIMA REPÚBLICA</title><content type='html'>&lt;div class="MsoNormal"&gt;Hay un cuento magistral del brasileño Joaquim Maria Machado de Assis (1839-1908), perteneciente a su volumen Papeles dispersos (1882), en el que una especie asombrosa de arañas, en posesión de un lenguaje desconocido, se organiza social y políticamente, con la intención de formar la nación universal de los arácnidos, todo ello bajo la supervisión de un científico algo extravagante. Este aplicado biólogo se admira del arte que las arañas demuestran en la hilatura de sus telas, así como de su perseverancia y posición dentro del reino animal, “¿Qué mejor ejemplo de paciencia, orden, previsión, respeto y humanidad?”, se pregunta. Y cuando, tras años de estudio, logra desentrañar los misterios escondidos en su lenguaje fónico, hasta ser capaz de gramaticalizarlos para comunicarse con ellas, no cabe en sí del asombro. La riqueza que descubre en estos artrópodos es tal, que decide criarlos y hacerlos crecer en su chácara a las afueras de Río de Janeiro. La población crece y crece y, al desbordarse el número de ejemplares, se ve en la necesidad de organizarlos en sociedad. Me viene a la memoria esta historia por lo que en estos días acontece en muchas de las plazas principales de España, siguiendo el ejemplo y convocatoria del movimiento 15 de Mayo de la Puerta del Sol de Madrid. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/-L5o_PNlSMnU/TdfzJGD4hKI/AAAAAAAAAIU/MPT6utfegF8/s1600/15+mayo+Sol.jpeg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="168" src="http://3.bp.blogspot.com/-L5o_PNlSMnU/TdfzJGD4hKI/AAAAAAAAAIU/MPT6utfegF8/s400/15+mayo+Sol.jpeg" width="400" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;En el cuento de Machado de Assis, las arañas, nación todavía imberbe en el complicado juego de la política, se dotan de una forma de gobierno inspirada en el &amp;nbsp;modelo clásico de la República Veneciana, tanto es así que adoptan su mismo y altisonante nombre: SERENÍSIMA REPÚBLICA. En principio, el Estado arácnido recién constituido parece establecer una exitosa estructura administrativa y salir adelante, con sus más y sus menos, frente al reto de ejercer el sufragio. Señalan a un puñado de minuciosas Penélopes a las que encargan la empresa de tejer una bolsa, a modo de urna, para ser empleada en las distintas elecciones; y designan a ciertos funcionarios especiales para llevar éstas a cabo: unos encargados de las inscripciones, y otros de las extracciones de las bolas con los nombres de aquellos afortunados que habrán de detentar los principales cargos representativos. Pero sucede que, cuando los intereses particulares comienzan a llamar a la puerta de cada uno, y cuando tales intereses envenenan la pureza del acto electoral, en forma de diferentes tipos de fraude que las arañas pergeñan, es cuando se ven en la necesidad de tomar medidas para atajar la corruptible ambición de cada individuo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;No sé si esto es lo que acabará sucediendo también con los miles de españoles, jóvenes y no tan jóvenes, que han decidido echarse a las calles en fecha previa a unas elecciones sin brillo, portando la ideal bandera de una República horizontal y democrática, y al margen de toda esa clase política que parece vivir tan alejada de sus verdaderos anhelos y necesidades. De momento, da la impresión de que en todas las concentraciones existe un ambiente festivo y constructivo. Se habla de asambleas, comisiones, propuestas, debates públicos, comités, resoluciones, que no se sabe muy bien qué fondo y alcance tendrán... Creo que son muy espinosos los asuntos sobre los que estarán discutiendo; muy dura la situación económica y social que rodea a todos, y muy intrincada la adopción de propuestas viables para intentar acabar con ella. La perfección de los solarios de Campanella o de los utopianos de Thomas Moro tal vez sólo sea alcanzable en el reino de la imaginación humana. Aunque cueste admitirlo, la vida se articula en torno a postulados prácticos que son los que permiten a la gente comunicarse, entenderse o desentenderse en lo político, crecer y prosperar también en lo económico. Y estos entramados organizativos de los que las sociedades se dotan, como la propia esencia del ser humano, son imperfectos, mejorables, trillados de manchas y ocultos orificios. &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal"&gt;Pero con independencia del signo político que reúna a tanta persona en la calle -si es que lo hay-, no deja de ser alentador y hermoso que estas concentraciones hayan surgido de un modo&amp;nbsp;aparentemente espontáneo&amp;nbsp;y pacífico, en respuesta a un mundo que se creía amuermado y sin capacidad de reflejos. Y creo también que harían muy mal los representantes políticos, los partidos de un signo y otro, en obviar y menospreciar a los concentrados, en no atender el grito de descontento y frustración dirigido sobre todos a ellos, a esa clase y a ese sistema que no han sabido hasta el momento aportar soluciones; pero también al conjunto de una sociedad que no se ha visto con fuerzas para reaccionar. Bajo las batucadas y caceroladas, bajo los desayunos colectivos y las escenificaciones de supuestos congresos, me parece se esconde un hartazgo y un deseo de cambio muy profundo y serio. Dios quiera que, como en el cuento de Machado, no se acabe discutiendo por las telas de las urnas, o por los nombres escritos en una bola u otra.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-1473289790852438377?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/1473289790852438377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=1473289790852438377' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/1473289790852438377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/1473289790852438377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2011/05/serenisima-republica.html' title='SERENÍSIMA REPÚBLICA'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-L5o_PNlSMnU/TdfzJGD4hKI/AAAAAAAAAIU/MPT6utfegF8/s72-c/15+mayo+Sol.jpeg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-5460200742263152762</id><published>2011-02-13T13:41:00.004+01:00</published><updated>2011-08-28T09:18:06.337+02:00</updated><title type='text'>MANGANELLI: UN AJEDRECISTA DEL LENGUAJE</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-QUBYJApjyyk/TVfRNpTyKrI/AAAAAAAAAIM/1soBzS1uZZc/s1600/Manganelli.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="315" src="http://4.bp.blogspot.com/-QUBYJApjyyk/TVfRNpTyKrI/AAAAAAAAAIM/1soBzS1uZZc/s320/Manganelli.jpg" width="320" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span" style="line-height: 24px;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;span class="Apple-style-span"&gt;“Centuria”, con la que el escritor italiano Giorgio Manganelli (1922-1990) obtuvo el Premio Viareggio de Narrativa en 1979, es una obra fascinante de principio a fin. De entre los cien minirelatos que conforman el libro, hay piezas de un ingenio y una imaginación descomunales, salpicadas siempre con un toque de humor ácido que denota una profunda compasión del autor hacia el ser humano, hacia sus paradojas y contradicciones más íntimas. En todas ellas, Manganelli hace gala de un lúdico y refinado sentido del estilo, gracias al cual los juegos filosóficos, retóricos y teológicos se encarnan en la piel de deliciosos personajes: señores de indumentaria y costumbres anticuadas, ermitaños enamorados, fantasmas melancólicos, dragones, bandidos, asesinos e incluso dinosaurios. Prácticamente, cada historia, condensada en el sabio espacio de dos páginas, podría dar lugar a otra de mayor dimensión, quizás por eso el libro lleva el subtítulo de “Cien breves novelas-río”, pues todo fragmento individual constituye la síntesis de una leyenda, narraci&lt;/span&gt;ón&lt;span class="Apple-style-span"&gt;&amp;nbsp;o perorata rescatada del imaginario universal; si bien recontada desde el punto de vista poderosamente creativo y cómico del autor. Hay un fenomenal ejercicio de recreación discursiva, tal es así que, tras la lectura, se tiene la sensación de hallarse ante un volatinero o un artista del trapecio, o bien ante un ajedrecista del lenguaje. No en vano dicen que Manganelli era un admirador de Quevedo. Algunas piezas, como la número 62 -el señor que pierde el Universo al entrar en una tienda de lociones para después del afeitado-, son sin duda antológicas. Yo traigo aquí la siguiente que, a pesar de su aparente simpleza de fábula, no le va a la zaga en inventiva y redondez:&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="line-height: 150%; text-align: justify; text-justify: inter-ideograph;"&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-Dz6OsCeU-og/TVfS1cLGnYI/AAAAAAAAAIQ/wFQVcif8dDg/s1600/Centuria001.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="320" src="http://1.bp.blogspot.com/-Dz6OsCeU-og/TVfS1cLGnYI/AAAAAAAAAIQ/wFQVcif8dDg/s320/Centuria001.jpg" width="204" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-family: Cambria; font-size: 12pt;"&gt;&lt;i&gt;Un famoso fabricante de campanas, de larga barba y absolutamente ateo, recibió cierto día la visita de dos clientes. Iban vestidos de negro, muy serios , y mostraban un bulto en los hombros, que el ateo pensó que podían ser alas, como se dice que usan los ángeles; pero no hizo caso, porque no era conciliable con sus convicciones. Los dos señores le encargaron una campana de grandes dimensiones–el maestro jamás había hecho ninguna tan enorme- y de una aleación metálica que nunca había utilizado; los dos señores explicaron que la campana produciría un sonido especial, totalmente diferente al de cualquier otra campana. En el momento de despedirse, los dos señores explicaron, no sin un pizca de embarazo, que la campana tenía que servir para el Juicio Universal, que ahora resultaba inminente. El maestro de las campanas rió amistosamente, y dijo que nunca habría Juicio Universal, pero que, de todos modos, haría la campana de la manera indicada y en la fecha concertada. Los dos señores pasaban cada dos o tres semanas a ver cómo avanzaban los trabajos; eran dos señores melancólicos, y aunque admirasen el trabajo del maestro, parecían íntimamente descontentos. Después, durante algún tiempo, dejaron de aparecer. Mientras tanto, el maestro finalizó la mayor campana de su vida, y descubrió que estaba orgulloso de ella, y en el secreto de sus sueños le pareció que deseaba que una campana tan hermosa, única en el mundo, fuera usada con ocasión del Juicio Universal. Cuando la campana ya estaba terminada y montada sobre un gran trípode de madera, los dos señores reaparecieron; contemplaron la campana con admiración y, al mismo tiempo, con profunda melancolía. Suspiraron. Finalmente, aquel de los dos que parecía más importante, se dirigió al maestro y le dijo en voz baja, casi con vergüenza: “Tenía razón usted, querido maestro; no habrá, ni ahora ni nunca, ningún Juicio Universal. Ha sido un terrible error”. El maestro miró a los dos señores, también con cierta melancolía, si bien benévola y feliz. “Demasiado tarde, señores míos”, dijo con voz baja y firme; y asió la cuerda, y la gran campana sonó y sonó, sonó fuerte y alta y, tal como debía ser, los Cielos se abrieron.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;    &lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Cambria; font-size: 12pt;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: Cambria;"&gt;&lt;i&gt;[Centuria: cien breves novelas-río /Giorgio Manganelli; traducción de Joaquín Jordá .- Barcelona: Anagrama, 1982 .- ISBN 84-339-3016-8]&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-5460200742263152762?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/5460200742263152762/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=5460200742263152762' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/5460200742263152762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/5460200742263152762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2011/02/manganelli-un-ajedrecista-del-lenguaje.html' title='MANGANELLI: UN AJEDRECISTA DEL LENGUAJE'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-QUBYJApjyyk/TVfRNpTyKrI/AAAAAAAAAIM/1soBzS1uZZc/s72-c/Manganelli.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-8459143092633170295</id><published>2010-06-24T20:14:00.007+02:00</published><updated>2011-02-13T13:49:19.244+01:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE INDAGACIÓN Y NEUROSIS</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/TCN-q8_ZR-I/AAAAAAAAAHw/LNKesi9dQVU/s1600/Portada+Cuentos.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" height="400" ru="true" src="http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/TCN-q8_ZR-I/AAAAAAAAAHw/LNKesi9dQVU/s400/Portada+Cuentos.jpg" width="257" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hoy, festividad de San Juan, santo patrono, celebro que los fuegos y hogueras sirvan también para quemar los fantasmas&amp;nbsp;que persiguen a todo escritor. Me refiero a la sequía de ideas, al olvido de las grandes&amp;nbsp;casas editoriales, o al pavor&amp;nbsp;que da enfrentarse cada día, en silencio, a un folio en blanco que no devuelve ningún feedback... Hoy rompo por momentos la orientación de este blog para compartir con vosotros el que una de mis criaturas esté&amp;nbsp;ya&amp;nbsp;dando brincos por las calles, recorriéndolas bajo la apariencia de pliegos de papel convenientemente cosidos por el lomo y con su ISBN, a modo de chip identificador, bien indicado en el verso de la portada. Creedme que es una sensación hermosa y alegre. La criatura se llama &lt;em&gt;“Cuentos de indagación y neurosis”&lt;/em&gt; y viene al mundo de la mano del Ateneo de La Laguna y de Caja Canarias, eficientes comadronas que han asistido a la parte final del parto. Aprovecharé pues para presentárosla y hablaros un poco de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea del libro se gestó hace casi tres años. Por aquel entonces, tenía dos o tres relatos viejos que me había puesto a retocar y que me hicieron ver una línea de trabajo. Me marcaban una dirección a seguir: una serie de historias que abordasen el tema de locura, o más bien, la estrecha franja que separa a la fantasía de la enajenación. Historias urbanas, con personajes de hoy en día, víctimas en casi todos los casos de una rebelde necesidad de profundizar en un suceso o asunto; cuando no directamente de sus quimeras, de sus delirios y neurosis. La música de Miles Davis, que me acompañaba obstinadamente en aquellos días, se encargó del resto. De este modo, escribí &lt;em&gt;El brujo de la Recoleta&lt;/em&gt;, un cuento sobre un ilusionista argentino que realiza un peligroso número de magia virtual. Y a partir de él, fueron surgiendo, poco a poco, las demás historias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El libro se articula en tres partes, a las que hace referencia en el propio título. La primera, &lt;em&gt;Indagación&lt;/em&gt;, está compuesta por tres cuentos escritos en primera persona, cuyos protagonistas son narradores obsesivos, si bien aún cuerdos, que comienzan a profundizar en un asunto. Es el caso del psicoterapeuta de &lt;em&gt;El brujo de la Recoleta&lt;/em&gt;, ya mencionado; o del ingeniero naval de &lt;em&gt;Balcón con vistas&lt;/em&gt;, que abandona de repente todo el andamiaje de su vida para ponerse a rastrear en su pasado; o del arqueólogo de &lt;em&gt;La Tierra de los Silos&lt;/em&gt;, al que hacen partícipe de un terrorífico descubrimiento a causa de la construcción de una autovía: unas vasijas con restos humanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La segunda parte, &lt;em&gt;Neurosis&lt;/em&gt;, recoge tres nuevos cuentos, narrados esta vez en tercera persona. En estos relatos centrales, un ojo oculto espía el comportamiento de unos personajes que, sin ellos buscarlo, traspasan&amp;nbsp;la frágil frontera y comienzan a desarrollar comportamientos científicamente neurasténicos. Es lo que sucede con el tenor de &lt;em&gt;Slifer, &lt;/em&gt;que cree ser víctima del conjuro de un dragón; o con el consultor de grandes firmas de &lt;em&gt;Mensajes en pantalla de cuarzo&lt;/em&gt;, que se convierte en receptor de extrañas revelaciones en forma de sms; o con el &lt;em&gt;fumigador&lt;/em&gt; del cuento de idéntico título, que acaba sucumbiendo al poder de sus intoxicadas alucinaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los tres cuentos de la tercera y última parte, &lt;em&gt;Indagación y Neurosis&lt;/em&gt;, combinan las posibilidades de las anteriores: personajes que rastrean un suceso enigmático y personajes que&amp;nbsp;se hallan&amp;nbsp;definitivamente asentados en el territorio de la locura. Cuentos, por lo tanto, escritos a dos voces. En &lt;em&gt;El hombre buzo&lt;/em&gt;, un residente temporal de un barrio&amp;nbsp;periférico asiste al extraño comportamiento de un vecino disfrazado de buzo. En &lt;em&gt;El viaducto&lt;/em&gt;, dos amigos artistas narran las desafortunadas peripecias de un tercer amigo común, intoxicado por sus estrictas concepciones en materia de Arte. Finalmente, en &lt;em&gt;Devolución pendiente&lt;/em&gt;, un bibliotecario persigue la devolución de un libro, el cual esconde una historia muy triste en conexión con el último préstamo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que con esta pequeña introducción, arrojo un poco de luz acerca de las nueve historias que componen el libro y os abro el apetito para que os lancéis a leerlas. Supongo que Caja Canarias lo pondrá a la venta en la colección de literatura de su Obra Social y Cultural. Ahora bien, si&amp;nbsp;deseáis haceros de inmediato con un ejemplar, podéis solicitarlo directamente a través de la dirección de correo asociada a esta página web: &lt;strong&gt;&lt;a href="mailto:info@juanbautistarodriguez.com"&gt;info@juanbautistarodriguez.com&lt;/a&gt;&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;o bien esperar a la presentación que tendrá lugar en Madrid en los próximos meses y que será anunciada&amp;nbsp;en tiempo y forma&amp;nbsp;por esta web. De cualquier modo, sólo deseo que&amp;nbsp;quien&amp;nbsp;se sumerja en sus páginas disfrute con el descarrío de los personajes del mismo modo que yo he disfrutado imaginándolo y plasmándolo por escrito. Y, ojalá también, con la&amp;nbsp;enjundia de la prosa; si la tuviere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[Cuentos de indagación y neurosis: Premio de Cuentos Ateneo de La Laguna-CajaCanarias 2008&amp;nbsp; / Juan Bautista Rodríguez .-- Tenerife: Ateneo de La Laguna, 2010 .-- ISBN 978-84-931222-9-4]&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-8459143092633170295?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/8459143092633170295/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=8459143092633170295' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/8459143092633170295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/8459143092633170295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2010/06/cuentos-de-indagacion-y-neurosis-hoy.html' title='CUENTOS DE INDAGACIÓN Y NEUROSIS'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/TCN-q8_ZR-I/AAAAAAAAAHw/LNKesi9dQVU/s72-c/Portada+Cuentos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-4316653833567926684</id><published>2010-05-02T22:30:00.009+02:00</published><updated>2011-02-13T13:49:35.114+01:00</updated><title type='text'>EL IMITADOR DE VOCES</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recientemente me han regalado un pequeño libro de relatos que ha supuesto para mí una sorpresa. Se trata de &lt;em&gt;El imitador de voces&lt;/em&gt; del austriaco Thomas Bernhard (1931-89). No voy a esconder que es uno de mis escritores favoritos y una de mis primeras y más fuertes influencias literarias. Probablemente, el impulso de escribir exista en cada uno desde pequeño, pero creo que, en mi caso, fue a raíz de la lectura de algunas de sus novelas que ese impulso tomó cuerpo y se materializó por fin en forma de obra acabada. Sin embargo, como ocurre a veces con aquellas cosas o personas a las que se ha querido intensamente, debo reconocer que tenía al maestro un tanto olvidado desde hacía tiempo. De él conocía y he admirado sus maravillosos experimentos narrativos (mejor llamarlos así que novelas): me refiero a obras tan fascinantes como &lt;em&gt;Trastorno, La calera, El malogrado, Corrección&lt;/em&gt;… Todos esos títulos forman un corpus de la mejor y más arriesgada escritura facturada a lo largo del Siglo XX. Son obras que se presentan ante cualquiera con una solidez aterradora. Cuando uno se adentra sin prejuicios por sus líneas, se siente&amp;nbsp;enfrentado a un chorro o torrente verbal que lo arrastrara y sacudiera. El discurso narrativo habitualmente es el de una mente neurótica que atrapa al lector por su descaro, por su corrosiva lucidez y por el magnífico ritmo con que va subordinando frase tras frase. Hay en ellas algo de invención musical a la manera de los grandes de la música clásica: Bach, Beethoven, Schubert… Los sustantivos, los gentilicios, las aposiciones&amp;nbsp;y&amp;nbsp;calificativos de todo tipo, hasta las ideas de trasunto supuestamente filosófico, son manejados como motivos musicales en los que la repetición, la imitación y la variación van construyendo una trama absoluta y enajenante. Un amigo me dijo hace poco que leer a Bernhard era como entrar en trance a través de mantras y creo que no le faltaba razón. De la lectura de sus novelas monopárrafo se sale siempre consternado y sin aliento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/S93e3mGgH_I/AAAAAAAAAHo/eWDVc8XmjZU/s1600/El+imitador+de+voces004.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/S93e3mGgH_I/AAAAAAAAAHo/eWDVc8XmjZU/s320/El+imitador+de+voces004.jpg" tt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, si por el título fuera, cualquier musicólogo diría que el libro remite directamente a ese concepto: la &lt;em&gt;imitación de voces&lt;/em&gt;; una herramienta que en música se conoce desde los tiempos de la polifonía medieval y que Bach supo llevar a sus más altas cotas de perfección. &lt;em&gt;El clave bien temperado, &lt;/em&gt;las&lt;em&gt; Invenciones, El arte de la fuga&lt;/em&gt; o su maravillosa &lt;em&gt;Ofrenda musical&lt;/em&gt; despliegan un universo sonoro en el que este recurso es el principal agente motor y estructurador. Siendo un destacado melómano, es más que probable que Bernhard tuviera el concepto tan metido en la cabeza que ni pensara conscientemente en él a la hora de escribir. En cambio, el libro sorprende porque el autor parece&amp;nbsp;prescindir precisamente de la imitación y de la repetición, que usa sólo muy puntualmente, para componer esta colección de relatos magistrales. Sucintos, incisivos, cargados de un humor terrorífico, nos ofrecen la esencia de su escritura a través de anécdotas, sucesos provocadores, casos de periódico, crónicas de tribunales… Tal vez ésta sea la imitación de voces a la que se refiere el título: un ejercicio de estilo a la manera de los periodistas, que aprenden a redactar las más variadas noticias según sea su tono y relevancia informativa. Sea como fuere, recomiendo aquí su lectura y, como anticipo, os traigo cuatro de los muchos relatos geniales que lo integran:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Tesis&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Un hombre de Augsburgo fue internado en el manicomio de Augsburgo sólo porque, durante toda su vida, afirmó en cualquier ocasión que lo último que dijo Goethe fue&lt;/em&gt; mehr nicht!&lt;em&gt; (¡más no!) y no&lt;/em&gt; mehr Licht!&lt;em&gt; (¡más luz!), lo que, con el tiempo y a la larga, acabó por atacar los nervios de tal modo a todas las personas que tenían relación con él, que se pusieron de acuerdo para conseguir el internamiento en el manicomio de aquel augsburgués obsesionado de forma tan desgraciada con su tesis. Seis médicos se negaron a internar en el manicomio al desgraciado, pero el séptimo dispuso su ingreso inmediatamente. Este médico, como he sabido por el&lt;/em&gt; Frankfurter Allgemeine Zeitung&lt;em&gt;, ha sido galardonado por ello con la medalla de Goethe de la ciudad de Francfort.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Dos notas&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En la biblioteca de la Universidad de Salzburgo, el bibliotecario se ha ahorcado de la gran araña de la gran sala de lectura porque, como escribe en una nota que ha dejado, de pronto, después de veintidós años de servicios, no podía soportar ya ordenar libros y prestar libros que sólo habían sido escritos para causar desgracias, con lo que se refería a todos los libros jamás escritos. Eso me recuerda al hermano de mi abuelo, que era guarda de monte en Altentannt, junto a Henndorf, y se dio un tiro en la cumbre del Zinfanken porque no podía soportar más la desgracia humana. También él dejó esa conclusión suya en una nota.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Sin alma&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Mientras en los hospitales los médicos se interesen sólo por los cuerpos y no por las almas, de las que, aparentemente, no saben casi nada, tendremos que calificar a los hospitales no sólo de establecimientos de derecho público, sino también de establecimientos de asesinato público, y a los médicos de asesinos y compinches de ejecuciones. Cuando un, así llamado, científico privado de Ottanag am Hausruck, que había sido internado en el hospital de Völabruck por una, así llamada, &lt;/em&gt;peculiaridad&lt;em&gt;, fue reconocido de pies a cabeza, preguntó, según escribe en una carta a la revista médica&lt;/em&gt; Der Arzt: ¿y el alma?&lt;em&gt; A lo que el médico que había reconocido su cuerpo el respondió:&lt;/em&gt; ¡callese!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Deseo insatisfecho&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Una mujer de Atzbach fue muerta por su marido porque, en opinión de éste, se había puesto a salvo de su casa en llamas con el niño equivocado. No había salvado a su hijo de ocho años, para el que su marido proyectaba algo especial, sino a su hija, a la que el marido no quería. Cuando, ante el tribunal de distrito de Wels, le preguntaron qué era lo que proyectaba para su hijo, que quedó totalmente carbonizado en el incendio, el hombre respondió que quería hacer de él un anarquista y asesino a manos llenas que aniquilase a la dictadura y, por consiguiente, al Estado.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[El imitador de voces / Thomas Bernhard; traducción de Miguel Sanz .- Madrid: Alianza Editorial, 2010 .- ISBN 978-84-206-4975-7]&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-4316653833567926684?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/4316653833567926684/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=4316653833567926684' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/4316653833567926684'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/4316653833567926684'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2010/05/el-imitador-de-voces-recientemente-me.html' title='EL IMITADOR DE VOCES'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/S93e3mGgH_I/AAAAAAAAAHo/eWDVc8XmjZU/s72-c/El+imitador+de+voces004.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-6966514411695612874</id><published>2010-04-14T12:31:00.011+02:00</published><updated>2011-02-13T13:49:59.172+01:00</updated><title type='text'>SIMULACROS</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entre los muchos relatos memorables de Julio Cortázar, he rescatado uno perteneciente a &lt;em&gt;Historias de cronopios y de famas&lt;/em&gt;, su famoso libro de misceláneas publicado por primera vez en 1962. Lleva por título &lt;em&gt;Simulacros&lt;/em&gt; y me gusta por su ajustado nivel de fantasía y por su consistente trabazón como cuento. Estoy seguro de que vosotros también lo disfrutaréis. La imagen es&amp;nbsp;la portada de la edición&amp;nbsp;de bolsillo que tengo por casa y que&amp;nbsp;os señalo abajo; me parece muy curiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/S8WZbBCCtAI/AAAAAAAAAHg/UI_M-_6yfOI/s1600/Cronopios+y+famas.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/S8WZbBCCtAI/AAAAAAAAAHg/UI_M-_6yfOI/s320/Cronopios+y+famas.jpg" wt="true" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Simulacros&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Somos una familia rara. En este país donde las cosas se hacen por obligación o fanfarronería, nos gustan las ocupaciones libres, las tareas porque sí, los simulacros que no sirven para nada.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Tenemos un defecto: nos falta originalidad. Casi todo lo que decidimos hacer está inspirado -digamos francamente, copiado- de modelos célebres. Si alguna novedad aportarnos es siempre inevitable: los anacronismos o las sorpresas, los escándalos. Mi tío el mayor dice que somos como las copias en papel carbónico, idénticas al original salvo que otro color, otro papel, otra finalidad. Mi hermana la tercera se compara con el ruiseñor mecánico de Andersen; su romanticismo llega a la náusea.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Somos muchos y vivimos en la calle Humboldt.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Hacemos cosas, pero contarlo es difícil porque falta lo más importante, la ansiedad y la expectativa de estar haciendo las cosas, las sorpresas tanto más importantes que los resultados, los fracasos en que toda la familia cae al suelo como un castillo de naipes y durante días enteros no se oyen más que deploraciones y carcajadas. Contar lo que hacemos es apenas una manera de rellenar los huecos inevitables, porque a veces estamos pobres o presos o enfermos, a veces se muere alguno o (me duele mencionarlo) alguno traiciona, renuncia, o entra en la Dirección Impositiva. Pero no hay que deducir de esto que nos va mal o que somos melancólicos. Vivimos en el barrio de Pacífico, y hacemos cosas cada vez que podemos. Somos muchos que tienen ideas y ganas de llevarlas a la práctica. Por ejemplo, el patíbulo, hasta hoy nadie se ha puesto de acuerdo sobre el origen de la idea, mi hermana la quinta afirma que fue de uno de mis primos carnales, que son muy filósofos, pero mi tío el mayor sostiene que se le ocurrió a él después de leer una novela de capa y espada. En el fondo nos importa poco, lo único que vale es hacer cosas, y por eso las cuento casi sin ganas, nada más que para no sentir tan de cerca la lluvia de esta tarde vacía.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;La casa tiene jardín delantero, cosa rara en la calle Humboldt. No es más grande que un patio, pero está tres escalones más alto que la vereda, lo que le da un vistoso aspecto de plataforma, emplazamiento ideal para un patíbulo. Como la verja es de mampostería y de fierro, se puede trabajar sin que los transeúntes estén por así decirlo metidos en casa; pueden apostarse en la verja y quedarse horas, pero eso no nos molesta. «Empezaremos con la luna llena», mandó mi padre. De día íbamos a buscar maderas y fierros a los corralones de la avenida Juan B. Justo, pero mis hermanas se quedaban en la sala practicando el aullido de los lobos, después que mi tía la menor sostuvo que los patíbulos atraen a los lobos y los incitan a aullar a la luna. Por cuenta de mis primos corría la provisión de clavos y herramientas; mi tío el mayor dibujaba los planos, discutía con mi madre y mi tío segundo la variedad y calidad de los instrumentos de suplicio. Recuerdo el final de la discusión: se decidieron adustamente por una plataforma bastante alta, sobre la cual se alzarían una horca y una rueda, con un espacio libre destinado a dar tormento o decapitar según los casos. A mi tío el mayor le parecía mucho más pobre y mezquino que su idea original, pero las dimensiones del jardín delantero y el costo de los materiales restringen siempre las ambiciones de la familia.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Empezamos la construcción un domingo por la tarde, después de los ravioles. Aunque nunca nos ha preocupado lo que puedan pensar los vecinos, era evidente que los pocos mirones suponían que íbamos a levantar una o dos piezas para agrandar la casa. El primero en sorprenderse fue don Cresta, el viejito de enfrente, y vino a preguntar para qué instalábamos semejante plataforma. Mis hermanas se reunieron en un rincón del jardín y soltaron algunos aullidos de lobo. Se amontonó bastante gente, pero nosotros seguimos trabajando hasta la noche y dejamos terminada la plataforma y las dos escalerillas (para el sacerdote y el condenado, que no deben subir juntos).&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El lunes una parte de la familia se fue a sus respectivos empleos y ocupaciones, ya que de algo hay que morir, y los demás empezamos a levantar la horca mientras mi tío el mayor consultaba dibujos antiguos para la rueda. Su idea consistía en colocar la rueda lo más alto posible sobre una pértiga ligeramente irregular, por ejemplo un tronco de álamo bien desbastado. Para complacerlo, mi hermano el segundo y mis primos carnales se fueron con la camioneta a buscar un álamo; entretanto mi tío el mayor y mi madre encajaban los rayos de la rueda en el cubo, y yo preparaba un suncho de fierro. En esos momentos nos divertíamos enormemente porque se oía martillear en todas partes, mis hermanas aullaban en la sala, los vecinos se amontonaban en la verja cambiando impresiones, y entre el solferino y el malva del atardecer ascendía el perfil de la horca y se veía a mi tío el menor a caballo en el travesaño para fijar el gancho y preparar el nudo corredizo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A esta altura de las cosas la gente de la calle no podía dejar de darse cuenta de lo que estábamos haciendo, y un coro de protestas y amenazas nos alentó agradablemente a rematar la jornada con la erección de la rueda. Algunos desaforados habían pretendido impedir que mi hermano el segundo y mis primos entraran en casa el magnífico tronco de álamo que traían en la camioneta. Un conato de cinchada fue ganado de punta a punta por la familia en pleno que, tirando disciplinadamente del tronco, lo metió en el jardín junto con una criatura de corta edad prendida de las raíces. Mi padre en persona devolvió la criatura a sus exasperados padres, pasándola cortésmente por la verja, y mientras la atención se concentraba en estas alternativas sentimentales, mi tío el mayor, ayudado por mis primos carnales, calzaba la rueda en un extremo del tronco y procedía a erigirla. La policía llegó en momentos en que la familia, reunida en la plataforma, comentaba favorablemente el buen aspecto del patíbulo. Sólo mi hermana la tercera permanecía cerca de la puerta, y le tocó dialogar con el subcomisarlo en persona; no le fue difícil convencerlo de que trabajábamos dentro de nuestra propiedad, en una obra que sólo el uso podía revestir de un carácter anticonstitucional, y que las murmuraciones del vecindario eran hijas del odio y fruto de la envidia. La caída de la noche nos salvó de otras pérdidas de tiempo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;A la luz de una lámpara de carburo cenamos en la plataforma, espiados por un centenar de vecinos rencorosos; jamás el lechón adobado nos pareció más exquisito, y más negro y dulce el nebiolo. Una brisa del norte balanceaba suavemente la cuerda de la horca; una o dos veces chirrió la rueda, como si ya los cuervos se hubieran posado para comer. Los mirones empezaron a irse, mascullando vagas amenazas; aferrados a la verja quedaron veinte o treinta que parecían esperar alguna cosa. Después del café apagamos la lámpara para dar paso a la luna que subía por los balaústres de la terraza, mis hermanas aullaron y mis primos y tíos recorrieron lentamente la plataforma, haciendo temblar los fundamentos con sus pasos. En el silencio que siguió, la luna vino a ponerse a la altura del nudo corredizo, y en la rueda pareció tenderse una nube de bordes plateados. Las mirábamos, tan felices que era un gusto, pero los vecinos murmuraban en la verja, como al borde de una decepción. Encendieron cigarrillos y se fueron yendo, unos en piyama y otros más despacio. Quedó la calle, una pitada de vigilante a lo lejos, y el colectivo 108 que pasaba cada tanto; nosotros ya nos habíamos ido a dormir y soñábamos con fiestas, elefantes y vestidos de seda.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;[ Historias de cronopios y de famas / Julio Cortázar. -- 1ª ed. -- Barcelona : Edhasa, 1970 (imp. 2004)&amp;nbsp;.-- ISBN 84-350-0008-7 ]&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-6966514411695612874?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/6966514411695612874/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=6966514411695612874' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/6966514411695612874'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/6966514411695612874'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2010/04/de-entre-los-muchos-relatos-memorables.html' title='SIMULACROS'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_othKULlqoIM/S8WZbBCCtAI/AAAAAAAAAHg/UI_M-_6yfOI/s72-c/Cronopios+y+famas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1777131948472606896.post-4778307838400170522</id><published>2010-01-24T22:33:00.013+01:00</published><updated>2011-02-13T13:50:15.861+01:00</updated><title type='text'>INVENCIONES, CASTILLOS</title><content type='html'>&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bach compuso en 1723 una serie de piezas como ejercicios para uno de sus hijos, Wilhelm Friedemann, a quien seguramente, vista la dedicación del padre, se le atragantaba el arte del clavecín. Creo que Bach estaba hasta tal punto implicado en la enseñanza musical que no podía ver cómo un alumno, ya fuera su hijo o cualquier otro, tropezaba una y otra vez con los mismos obstáculos en forma de teclas. El cuaderno constituye un método de aprendizaje no sólo para la interpretación, sino también para la composición, o lo que es lo mismo, para la creación. Su enseñanza y legado trascienden hoy el campo de la Música. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="344" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/Dag6jNraQko&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;rel=0"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowFullScreen" value="true"&gt;&lt;/param&gt;&lt;param name="allowscriptaccess" value="always"&gt;&lt;/param&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/Dag6jNraQko&amp;hl=es_ES&amp;fs=1&amp;rel=0" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="344"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las 30 piezas se caracterizan por su relativa brevedad, su fluidez y la&amp;nbsp;variedad de recursos creativos que atesoran. A las 15 primeras, a dos voces, las denominó INVENCIONES; y a las 15 siguientes, a tres voces, SINFONÍAS. En ellas, Bach hace uso de todos los procedimientos musicales&amp;nbsp;de los que era maestro: el contrapunto, el canon, la fuga, las notas pedales, los ornamentos… Todas son monotemáticas: parten de un motivo o tema sencillo que es desplegado sucesivamente por las voces a modo de imitación. El concepto &lt;em&gt;invenciones&lt;/em&gt; se aplica al trabajo de desarrollo de cada motivo. Habitualmente, éste es introducido por una de las voces y repetido por otra a diferente altura; posteriormente el motivo es truncado, estirado o reflejado como en la superficie de un espejo. De este modo se emplea, recurrentemente, en las diferentes tonalidades por las que atraviesa la pieza. El efecto final es el de fugaces explosiones en nuestros oídos, huellas sonoras que inmediatamente fueran reconstruidas por nuestros ojos como fuegos de artificio. Se diría que con estas breves obras Bach deseara sentar las bases de la sintaxis musical: tomar los elementos mínimos del lenguaje sonoro y explorar todas sus posibilidades de combinación, como las letras se combinan para formar las primeras palabras, luego pequeñas frases y párrafos. Y en esta constructiva praxis hay una jugosa afirmación de talento, perceptible en cada pasaje, igual que se advierte y saborea cada frase en un cuento o fábula. Son verdaderas gemas musicales, talladas y desgatadas con mimo por Bach.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La sinfonía nº 2 está escrita en Do menor. Es una pieza de una hermosa y apaciguada tristeza. Hay algo en ella también de fantasía y majestad. El motivo principal, que se extiende por dos compases, habla de cierta relación&amp;nbsp;entre siervos y señores: grupos de tres corcheas contra serenas negras con puntillo. Resulta preciosa su aparición por primera vez, sentando una atmósfera de trovada atemporal; su inmediata imitación por otras voces. Cuando luego, a instancias de la propia composición, se subdivide en semicorcheas, su melodía dibuja agilidad y tránsito, con un acento de nostalgia, como el de una escalera gótica que condujera a las estancias de un castillo. Y es así como Bach nos lleva por los pasillos, por los salones y torreones de piedra, habitados por fantasmas y doncellas que se acicalan. Son las tonalidades próximas: Sol menor, Si bemol Mayor, La bemol mayor… Me conmueve el pedal trinado en que se detienen estos tránsitos, como un rumor de aguas que reverberara en cada nivel de la fortaleza. Por tres veces suena y hace que nuestra percepción se empape y corra. Lluvia repiqueteando en las más altas almenas; aguas arremolinadas en el foso turbio; perfume salpicado en un balcón al que se asoma melancólica una figura. El príncipe esconde en la mirada un destello de amor no correspondido y lejano. En sus manos, una llave con la que abre y cierra el balconaje. Cuando lo hace, suena un último, solitario y luminoso acorde de Do Mayor. ¿Acaso la&amp;nbsp;promesa aguardada de regreso?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1777131948472606896-4778307838400170522?l=juanbautistarodriguez.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/feeds/4778307838400170522/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1777131948472606896&amp;postID=4778307838400170522' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/4778307838400170522'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1777131948472606896/posts/default/4778307838400170522'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://juanbautistarodriguez.blogspot.com/2010/01/1.html' title='INVENCIONES, CASTILLOS'/><author><name>Juan Bautista Rodríguez</name><uri>http://www.blogger.com/profile/05361264345094555963</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='31' height='14' src='http://bp1.blogger.com/_othKULlqoIM/R3_DuZib32I/AAAAAAAAABg/t4dtbKcfdN4/S220/imagen+entrar+web+cortada.bmp'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
